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| viernes, 29 de agosto de 2008 |
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Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 1-8 |
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 | EVANGELIO En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. |
En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario." Por algún tiempo se llegó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara."" Y el Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?"Palabra del Señor DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA (matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)Cuando llevas un tiempo casados, o de relación de novios, cuando ya no te queda el traje de novia, o tienes que agenciarte otro de chaqueta, porque, igualmente, el de novio no te entra (aunque para algunos esto es sinónimo de felicidad), cuando afloran algunas canas, o con las cremas “milagro”, tratas de recomponer esa piel, flácida, eso sí, de tanto reir y disfrutar, o también de tanto llorar y sentir… (porque de todo vivimos en un matrimonio), cuando todo esto ocurre, parece que, aumenta la confianza entre los cónyuges y aparecen los:“qué plasta eres”, (con cariño, por supuesto); “chacho, chacha, deja de darme la lata” (siempre con mucho amor, desde luego); “ya sé que me lo dijiste ayer, pero es que…”. Bueno, en fin, muchas veces, hacemos las cosas para que no nos den más la lata, actuamos para que “no nos laven la cara”, en el matrimonio, con los amigos, a mi madre, para que deje de llamarme la atención, aquel favor a mi cuñado/a para que deje de mandarme mensajes por el móvil, etc... Qué generosidad, sin embargo, la de Dios, que responde a quienes le piden, a quienes imploran. Ojalá, sintamos la misma generosidad, el mismo amor, la misma pasión, haciendo justicia con aquellos que están a nuestro lado y hagamos aquello que les gusta de verdad, no porque nos dejen en paz, sino porque sabemos que les haremos felices. |
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